viernes, 20 de mayo de 2011

LEYES FUNDAMENTALES DE LA ALIMENTACIÓN



LEY DE LA CANTIDAD

La cantidad de la alimentación debe ser suficiente para cubrir las exigencias calóricas del organismo y mantener el equilibrio de su balance.
Al cubrir las necesidades calóricas surge el concepto de requerimiento calórico que se expresa como valor calórico total. El cuerpo debe recomponer la cantidad calórica consumida, mediante un adecuado aporte de alimentos sobre todo energéticos.
El balance es la relación resultante entre las entradas y salidas, refiriéndose a alimentos plásticos y reguladores (proteínas, minerales, vitaminas y agua).
El balance desde el punto de vista clínico puede ser normal o anormal.  El normal permite recuperar o conservar el estado de salud.
La alimentación que cumple con esta ley se considera  SUFICIENTE, si no cubre las exigencias calóricas para mantener el balance es INSUFICIENTE y si el aporte es superior a las necesidades EXCESIVO.

LEY DE LA CALIDAD

El régimen de alimentación debe ser completo en su composición para ofrecer al organismo, que es una unidad indivisible, todas las sustancias que lo integran.
Para mantener la salud es necesario ingerir todos los principios nutritivos que integran en el organismo y esto se logra mediante la ingesta de diversos alimentos en cantidad y proporciones adecuadas.
Toda alimentación que cumple con esta ley es COMPLETA y si no la cumple es INCOMPLETA.

LEY DE LA ARMONÍA  

Las cantidades de los diversos principios nutritivos que integran la alimentación deben guardar una relación de proporciones entre sí.
Proporcionalidad entre los distintos componentes, es decir no administrarse de modo arbitrario, por que se corre el riesgo de suprimir el hambre pero vivir en carencia de algún principio nutritivo.
Del aporte calórico diario los hidratos de carbono deben representar el 50-60%, las proteínas el 10-15% y las grasas el 25-30%.
Toda alimentación que cumple con esta ley es ARMÓNICA. Si los principios nutritivos no guardan esta proporcionalidad es DISARMÓNICA.

LEY DE LA ADECUACIÓN

La finalidad de la alimentación está supeditada a adecuación del organismo.
La alimentación debe satisfacer todas las necesidades del organismo; en el hombre sano debe conservar la salud y en el enfermo debe favorecer la curación y mantener el estado general.
Solo se puede lograr esta finalidad si la alimentación administrada se adapta al individuo  que la ingiere esta adaptación se hará en  el  individuo sano de acuerdo a sus gustos, hábitos, tendencias y de su situación socioeconómica.
En el enfermo se tendrá en cuenta el estado del aparato digestivo, perturbaciones del organismo o sistemas enfermos, síntomas, síndromes y momento evolutivo de la enfermedad. Todo plan que cumpla con esta ley es ADECUADO.
La alimentación debe ser suficiente, completa, armónica y adecuada.

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